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Cómo evitar que el éxito se convierta en normalidad

Cómo evitar que el éxito se convierta en normalidad

07 febrero 2018

Categoría: Smartbrand

Este post surge de una situación vivida recientemente en la oficina de Bilbao.

En esta misma oficina, desde el año pasado venimos haciendo un concurso gastronómico en el que el último jueves de cada mes, cada uno de nosotros tiene que cocinar para todos. Valoramos 3 cosas: la dificultad de elaboración, la presentación y el sabor. Para la edición de este año hemos incluido una nueva variable, la geografía, es decir, los platos a cocinar se han sorteado entre: País Vasco, Europa, América, Asia, Oceanía y África.

El primer concursante de esta edición ha sido Erlantz Rojo, un joven profesional de 22 años con mucho potencial. Comenzó el año pasado en sb con un convenio de prácticas, el cual superó satisfactoriamente, y pasó a integrarse a la plantilla con un contrato laboral. Obviamente, Erlantz, por su juventud, parte con desventaja en un concurso de cocina.

Erlantz nos preparó un plato típico vasco, pintxos amenizados con cerveza bilbaína La Salve, y de postre, pastel vasco.

Más allá de la buena nota que sacó (8,46), su participación me sirve para escribir sobre la evolución de la ilusión en una agencia que está acostumbrada a las buenas noticias.

A última hora de la tarde del día anterior a la comida, se acercaron la madre de Erlantz y su tía a la oficina para traer parte de lo necesario para la presentación de los pintxos. Fue una visita muy ilusionante. Los ojos y la conversación mantenida con su madre me trasladaron la ilusión, satisfacción y tranquilidad por el primer trabajo de su hijo, por conocer la oficina y por conocerme a mí.

Puede parecer una situación normal, pero personalmente me llenó el depósito de la ilusión por mi trabajo al máximo posible. ¿Por qué? Es sencillo. En sb estamos tan habituados a alcanzar los objetivos que nos marcamos, que de forma inconsciente nos acabamos acostumbrando al éxito. Así por ejemplo, asumimos como normal que el equipo crezca cada año como mínimo un 25% (nuevos integrantes del equipo en 2017: Erlantz Rojo, Laura Mesa, Laura Ros, Leonor Casas, Mickaël Adoul y Verónica Miranda); o crecer todos los años a 2 dígitos (el año pasado un 39%); o conseguir financiación privada vía rondas de inversión (en octubre de 2017 cerramos la 2ª ronda de inversión de 300.000€); o que solo con las propias recomendaciones de nuestros clientes actuales cada año abrimos nuevas cuentas sin equipo comercial (en el 2017: Catalana Occidente, Desigual, La Sirena, BTI Biotechnology Institute, Seed Capital Bizkaia, Reproducción Asistida Quirón, Ekohunters, Surkana y Bacoa, entre otros).

Y aunque no debamos hacerlo y seamos conscientes que todos los logros anteriores son muy destacables, es natural acabar por acostumbrarnos a ellos. Por eso, sentir la ilusión en los ojos de la madre de Erlantz, me ha ayudado a reenfocar la mía propia y a valorar aún más todo lo conseguido.

Gracias a los pintxos de Erlantz y a su madre, tengo la certeza que cuantas más ilusiones variadas puestas en común en el entorno generado por una empresa, y cuanto más variados sean los perfiles de un equipo, más ilusionantes son los pasos para lograr los objetivos. Ya que cuando una ilusión se normaliza, siempre hay otra para compensar.

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